sábado, 1 de febrero de 2020

Las venas reabiertas - Opinión


Por: Susana Morffe

Nadie en este país quisiera ver, oír y menos oler las venas de Latinoamérica, con todo el respeto que merece el uruguayo Eduardo Galeano con su etéreo libro titulado “Las venas abiertas de América Latina, el que me restregaron todas las veces cuando estaba de estudios en la UCV. Demasiados ñangaras para mi curtida existencia democrática, pero hubo que digerirlo hasta el aborrecimiento.

Ahora, las venas están totalmente reabiertas y los que comenzaron tan ardua labor fue el equipo que, al parecer, está perdiendo el partido. Claro, tenía que ser así, porque le dieron patadas hasta al camarada Galeano con su proverbial razonamiento  y argumentos en su ensayo,  con pruebas del constante saqueo de recursos naturales que sufrió el continente latinoamericano a lo largo de su historia a manos de naciones colonialistas, del siglo XV al siglo XIX, e imperialistas, del siglo XX en adelante.

Resulta que el saqueo del siglo 21(XXI) ha sido por los que hoy Galeano tendría que incluir, es decir la izquierda, esa, la unida jamás será vencida, con la que aprendí a dormir en el salón de clases con los ojos abiertos debido a sus cursis y repetitivas consignas.

Ahora esos mismos comunistoides arrasaron con todos los recursos disponibles en el país y también, los que se acercan para raspar la olla en componendas ilegales, marcadas por reyecitos de turno en el mismísimo palacio de las leyes. No es por repetir el “fake news” que propaga con ligereza que donde hay un abogado o que haga las veces, existe corrupción. Tenemos aun a los honorables, escasos, pero están.

Y se acercan a esos cazamoscas hasta los más crecidos de la provincia, buscando dinerillo fácil y mal habido para sobrevivir en sus rancias cenizas. Que mal ejemplo caray, no haber podido ayudarse así mismo jugando limpio. Es la diferencia entre hacer lo posible y hacerlo posible.

Es un sinsentido lo que vivimos, ya que los creadores de la tragedia solo buscan exterminar a la poca gente honesta y clara que queda en el país, intentando y posiblemente no lo consigan, destruir los escasos valores que fueron columnas en la estructura de la nación. Hasta los notables se están perdiendo en la vorágine guerrillera.

¡Dios! Aparta del camino a la  bruta izquierda que dio pie al propio exterminio de los intelectuales de izquierda, que a su vez habitaban del brazo con la doctrina derecha y centro derecha.
Tiempo de espera, se acaba el juego y las venas de la izquierda están reabiertas.

@SusanaMorffe

viernes, 24 de enero de 2020

Opinión: Dinero sin valor


Dinero sin valor 

Por: Susana Morffe

Sin producción no hay dinero que valga, es una regla de la economía, ciencia que estudia cómo administrar la escasez y evidentemente, es utilizada por el régimen de todas las formas, sin resultados, porque su paranoica ideología no permite avanzar con un país lleno de recursos esperando su idónea utilidad.

En el importante escenario del  Foro Económico Mundial realizado recientemente en Davos, Suiza, en primer lugar los asistentes quedaron decepcionados por los escasos compromisos para actuar en relación al asunto climatológico, el cual ocupó un lugar preponderante. Mientras, en el lado económico los especialistas concluyeron, tímidamente, que 2020 será mejor que 2019. Tamaña y pobre conclusión cuando observamos que el mundo está enloquecido con la situación de hambre, pobreza extrema y la corrupción al acecho. Siguen soñando.

Los casos en cada país de nuestro globo terráqueo son alarmantes. En Venezuela, por ejemplo, apenas voltear la cara por los precios que tiene a los venezolanos con los pelos de punta, amanecemos con un nuevo caso de persecución por la comida que conmovió a la gente sensata. Se conoció  la tragedia ocurrida en el cañaveral de La Carpeta, en Cagua, donde quedaron 12 personas fallecidas, entre ellos niños. Aprovechaban una quema y a la vez cazar conejo y alimentarse para matar el hambre y chupar caña. El incendio de vegetación los alcanzó y aplacó trágicamente sus intensas ganas de comer.

No sabemos que es peor, el hambre o la ignorancia, en ambas se dibuja la miserable existencia de los seres humanos olvidados, rechazados y muertos por gobiernos insensibles, avaros, usurpadores y asesinos. Esa es la escalofriante verdad.

El valor del dinero lo determina cada quien en el momento de poner en manos de otros su creación o producción, significa que el dinero sin producción no vale nada, llámese dólar, yuan, euros o el incipiente petro.

Continuar con la ciega y populista alharaca, predicada por los enfermos mentales cuando gritan al viento que el dinero arregla la vida sin hacer nada, se trata del crimen más diabólico que puede hacer un hombre o individuos. La verdad que asesinar a los asesinos no vendría siendo un crimen.

Si Venezuela continúa con su lucha política, sin medidas económicas contundentes no saldremos de la llamada pesadilla, la cual es una realidad que debe comenzar por ayudar a las personas a empoderar su existencia y aniquilar de una vez por todas lo que está estorbando.

En Venezuela usamos con frecuencia una frase para calificar o descalificar a una persona echona: “se cree la pepa de zamuro”, pero en estos momentos hace falta que una o varias personas puedan poner la guinda en la torta, sin echonería.

@susanamorffe



domingo, 12 de enero de 2020

Cuento


¿Qué son las creencias?



Por: Susana Morffe

El niño saltó de su cama un día domingo con tal pregunta:

-¿Qué son las creencias papá?

- Uff, complicada y buena pregunta para un día como hoy, respondió el padre, -aunque internamente quedó desajustado por la curiosidad del pequeño-.

El niño arrugó el entrecejo como pensando que su padre al que consideraba un sabelotodo, no le iba a responder su inquietud mañanera o dominguera. Quizás fue un sueño que tuvo el niño la noche anterior o esas cosas almacenadas en su memoria, producto del diario vivir y que recogió como  una esponja cuando escuchó hablando a algún mortal.

-¿No sabes eso, papá?, ripostó el chico con el rostro compungido.

- A ver, sentémonos aquí, apuntó el padre señalando la butaca ubicada frente a la terraza con una panorámica espectacular de la ciudad.

-Las creencias son todas aquellas cosas que forman parte de una gama de piezas, que se tienen que armar como el juego de Lego y dar forma a lo que tú quieres ver, sentir y disfrutar, pero también entender. Toda la vida está llena de piezas.

-¿Cómo es eso?, remarca con perplejidad el niño.

- Por ejemplo, cuando tú naciste hubo que armar piezas para que salieras al mundo, pero otras creencias aseguran que Dios, el dueño y creador del cielo y de la tierra, ya tenía en su libro tu nombre, o sea que no naciste por casualidad, sino con un propósito, significa que eres una pieza para lo que él quiere diseñar contigo. Entre los seres humanos se van formando las creencias por tradición, costumbres y por algo que se llama Fe.

- Jejeje, es divertido papá, sonríe el niño.

- No te creas que es tan sencillo, porque el hombre a medida que va conociendo mas, traslada sus conocimientos a otras cosas que son buenas para todos y otras que son para la desgracia de muchos. Fíjate, hay hombres que actúan con la creencia de dominar a otros con mentiras y esclavitud;  es decir, a latigazos, dan de comer miseria y esas personas que aceptan todo eso no tienen creencias, creen que nacieron para eso. Por eso es importante estudiar para tener conocimientos, que son el soporte para no dejarte dominar por la gente mala, perversa y son al final los más ignorantes que existen en el mundo, y la historia cuenta que cada hombre así, tiene un final catastrófico y pierden la batalla porque sus piezas no encajan.

Ante el exponencial ejemplo del padre, su pequeño hijo quedó más inflamado de curiosidad y pregunta:

- Pero, ¿qué hace la policía, no es una pieza?

- Bueno, bueno, ahí se complica el problema, muchas veces la policía está involucrada con los malos, no respetan  las normas y dañan a los que si creen que las piezas deben ser utilizadas para crear mejores formas de vida. No son todos, pero por ahora salen esas piezas que no encajan para la buena convivencia.

- Yo tengo amigos malos papá, porque me pegan y me dicen cosas feas, confiesa el niño.

- Esos niños que se portan mal es porque no tienen unos padres con buenas creencias, esa es la razón. Pero además, las piezas que utilizan ellos son las mismas que usaron sus padres y cuando crecieron no corrigieron.

- ¿Alguien puede llegar y derrumbarte todas las piezas?, -al parecer el niño de siete años sabe muy bien de lo que habla- a lo que el padre responde:

- Exactamente, cuando tienes tus piezas armadas poco a poco, siempre llega alguna persona y te las quiere destruir, eso se llama envidia, maltrato y violencia. El hombre así no acepta tus creencias cuando ve que estas armando bien tus piezas o no son similares a lo que ellos creen.

-Entonces, ¿siempre tenemos que pelear?, concluye el niño.

- Bueno, la vida es así porque a los seres humanos les cuesta mucho ponerse de acuerdo, todos quieren tener la razón, sin reconocer la verdad del otro. Pero, hay una pieza que se llama tolerancia y se usa para entender que la persona que actúa mal, en algún momento se dará cuenta de su error.

-Si yo fuera Dios los castigara, papá, -sentenció el pequeño.

-Tienes razón, pero Dios es Soberano y sabe cuándo someter y poner punto final a las personas que actúan mal, mientras tanto tú y yo tenemos que continuar armando con las mejores piezas el curso de nuestras vidas para ser cada día mejores seres humanos. De eso se trata, mi pequeño ángel…Vamos campeón!

Twitter: @Susana Morffe
Instagram: susanainfinito







miércoles, 21 de agosto de 2019

Opinión


Vagancia revolucionaria

Por: Susana Morffe


Todo venezolano mayor de edad y en plenas facultades, reconoce que la vagancia fue instituida durante los maltrechos años del revolcón socialista, copia fiel y exacta de la cubana. Los jóvenes venezolanos engendrados en la nefasta historia de estos últimos años, han tenido que emigrar para buscar trabajo porque ni la chamba socialista cubrió sus expectativas.
Es que ser vago fue un oficio adquirido en la sociedad venezolana a la falta de empleo, pero  generó en la administración pública el reposerismo del cual muchos se aprovecharon para cobrar sin trabajar. De esa práctica conoce mucho un fulano de tal, cuando su primera conducción en el país fue el vagón del Metro de Caracas, obra finalizada en la mal llamada Cuarta República.
Hoy en día esa vagancia se ha traducido en una agobiante vida para los venezolanos que deben trajinar su quehacer diario con la escasez alimentaria, electricidad, agua, gas, dinero en efectivo y parálisis total de los medios de producción, mientras unos pocos se llenan los bolsillos.
En el país la vagancia comienza desde las fuentes de poder, han paralizado el país, no hay obras realizadas debido a la fuerte ocupación de los actos de corrupción.
Cuando un vago señala a otros ciudadanos que sí trabajan con las uñas para ayudar a salir adelante a grupos sociales en lamentable estado de vulnerabilidad, se entiende que el promotor de la vagancia está en una condición de discapacidad absoluta y condenado a un diván con camisa de fuerza.
Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, se encuentra en un colapso industrial y económico incomparable. De modo que el país está atacado por un grupito de vagos que mantienen asediados a los pocos que desean trabajar y salir a flote de la profunda selva.
En clara defensa de los ciudadanos honorables, bien dijo el mandatario del estado Nueva Esparta Alfredo Díaz, en referencia a los vagos, “son quienes por omisión y corrupción han destruido este país”. La pregunta es: ¿Están o no del lado de la vagancia revolucionaria?

@SusanaMorffe

viernes, 16 de agosto de 2019

Cuento


Respuesta al desorden

Por: Susana Morffe

Eran dos titanes, uno malo y el otro peor. De haber tenido lazos de sangre sus familias pudieron haber desaparecido debido a la potente maldad y ambición de esos dos seres cargados de odio puro.
Se cuenta que un ser galáctico les encomendó acabar con todo lo que se interponía con sus planes. De lo contrario, su final estaría destinado a la hoguera.
Siendo así, ambos personajes comenzaron a preparar sus estrategias individuales para acabar con el otro y adueñarse de toda la comarca que les asigno el maquiavélico ser venido de otro planeta. Se creía que los componentes del espacio sideral eran buenos y algunos habitados por gente bondadosa, pero no, las galaxias están repletas de individuos malignos y en la comarca cayo uno para duplicar a dos.
Los rostros de esos dos sujetos en un principio eran angelicales, como el de aquellos que no saben qué hacer y adónde van, con mucho temor, pero pasado el tiempo la negritud, el ácido y las arrugas del mal, transfiguraron las expresiones, semejantes a las máscaras burlescas y terroríficas. Muy desdibujados los dos.
Los seguidores y aliados de semejantes humanoides aupaban en comparsa, al estilo thriller, con las mismas peripecias de esos locos de siempre, generadores de trampas y zancadillas para meterse de lleno en el comando de sus instintos animales a devorar todo, lo que sea y como sea.
¿Sabes quién encendió la pólvora? Ante tanta agonía, falsas promesas, hambruna y socavada la existencia, el Todopoderoso extendió su mano y en un arrebato esfumo a los protagonistas de la debacle.
Fuentes noticiosas  dan cuenta de un hecho sobrenatural, evidente y escalofriante. Más tarde, consolidado el acontecimiento, hubo un hallazgo de una nota escrita en idioma hebreo, encontrada en  una isla tropical, la cual fue enviada a traducciones más allá de los confines de la tierra.
Un mes más tarde, cierto día de vuelta, se leyó el contenido públicamente con la frase ajustada textualmente: “Al que a hierro mata a hierro muere”.

@susanamorffe

domingo, 4 de agosto de 2019

Cuento


Mente suspicaz

Por: Susana Morffe

Contando los días y nada pasaba. El tiempo se hacía largo y al parecer las 24 horas del día sufrieron un desliz y todo seguía igual, largo, sin pausa y con lluvia. Vaya que día tan abrumadoramente extraño. Todo esto  llegaba a la mente de un hombre empeñado en cambiar su mundo, porque el mundo real era distinto a sus perspectivas.

“Les recordamos que hoy una onda tropical, la número 45 tocara la zona este y se prevé nubosidad con precipitaciones de alta intensidad, cuidado si se convierte en huracán”,  así informaba la radio por reporte que llegaba de los meteorólogos. Jaime no creía en ellos porque siempre se equivocaban, sin embargo, tomó previsiones.

Ante su constante incertidumbre pensó: “Que puedo hacer para cambiar esta vida aburrida, sin un horizonte claro y días tan pesados”. Por esas cosas que llaman energía, de hecho los seres humanos somos energía, el asunto no lo detuvo para iniciar una reflexión sobre la piedra filosofal, más bien su polvo cósmico se estaba armonizando en otras zonas y así llegó a tomar control de su mente para enviar mensajes telepáticos a quien pueda interesar.
Quién sabe si Jaime rayaba con la locura, pero su experiencia lo llevó a reproducir sus ideas hacia otros mecanismos tecnológicos.

El propio amigo de Jaime, al que llamaban Nacho, su nombre original es Ignacio, le advirtió que podía encontrarse con episodios sin poder controlarlos.
Y así fue, Jaime reveló con sus ideas un mundo casi fantasioso y algún radar, GPS u otro adminiculo desconocido captó sus señales y ¡cáspita!, le respondieron:
-Recibimos sus señales, están siendo procesadas a través de un circuito tecnológico, capaz de traducir las ideas y registrarlas con una máquina diseñada de alta densidad, algo nunca visto.

Jaime quedó sin palabras y pensó que alguna persona le estaba jugando una mala pasada y conocía además de su situación, enseguida pensó en Nacho, pero este estaba atónito ante semejante revolución informática.
-¡Lo logre!, dijo Jaime alborotadísimo, puedo cambiar mi mundo, gritó.

A todas estas, Nacho no salía del asombro cuando escucho, de cuerpo presente, la respuesta que llegaba como del más allá.
En esa simbiosis que duró unos instantes, se miraron frente a frente Jaime y Nacho con los ojos exorbitados, en trance, era como una levitación, algo inesperado,  más confuso  que el socialismo-comunismo, pero tan real como la democracia inorgánica.

Jaime sorpresivamente de nuevo grito: ¡Dios mío, ayúdame!
¡Zuas! Llegó el apagón.

susana.morffe@gmail.com



martes, 30 de julio de 2019

Cuento


Ella
·         
            Por: Clarivis del Valle Villarroel Millán




Ella estaba en aquel hermoso y tranquilo parque como todos los días desde hacía muchos años entre grandes árboles, arbustos, flores, mariposas y algunas hiedras, que cuando crecía mucho la molestaba en las piernas.

Allí en el parque como cada día ella, llena de emoción esperaba a su gran amor, que desde hacía mucho tiempo iba cada mañana a sentarse en un banco junto a ella a ojear el diario y tomar un café,  pero ese día el no asistió y esto le provocó una gran angustia, mucha preocupación, lo buscaba con su mirada a ver si lo veía entre toda la gente que paseaba por aquel parque, era la primera vez desde hacía tanto tiempo que él no iba, ella siempre estaba ahí, el nunca le hablo, no la miraba, pero eso a ella nunca le importo, para ella el solo hecho de verlo ahí sentado cerca de ella la hacía feliz, por eso su ausencia hoy le causaba tanta pena.

 Y su dolor y tristeza aumentaban con el paso de los días, ya que él seguía sin aparecer por aquel parque, entonces el desconsuelo se apoderó de ella y hasta la hiedra que crecía y subía por sus piernas ya no le molestaba ni le importaba, hasta el tono blanco marfil de su piel se torno gris, todo su ropaje se agrieto se desmoronaba cada día más, entonces alguien decidió retirarla porque no se explicaban lo que le sucedió, porque se deterioro tanto aquella  estatua de la hermosa  joven que adornaba el centro  del parque.

·         claraines39@gmail.com