jueves, 22 de febrero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

AHORRAR EL VOTO
Susana Morffe

Este régimen deberá estar claro que hoy son menos los venezolanos que van a votar en esta última megaelección del año 2018 y se espera que sea el cierre del ciclo de la revolución parasitaria. 

¿Por qué parasitaria? Ha sembrado la vagancia en la juventud que nos queda en el país y esa semilla germinada, lo único que hace es extender la mano para agarrar un simbólico dinero que les sirve para cultivar más flojera y coartarse el futuro, es lo que nos queda en el país. Por estos días vemos a jóvenes enjutos, moviéndose para alcanzar registrarse en el poder electoral y así continuar recibiendo dinero sin trabajar.

El voto será el único ahorro que tendrá el venezolano consciente, en un país desprovisto de acumulación de intereses. No votar es el ahorro peligroso para el régimen, pero conocemos lo que ya tienen pensado hacer ante la avalancha abstencionista. Las cuentas del régimen siempre son redondas, cero mata cero y dos más dos, no son cuatro sino ocho y vuelvan a ganar, con o sin tecnología.

Continúa la emigración de venezolanos hacia otros países fronterizos, como Colombia y Brasil, además de emprender viaje  por trochas que los conducen a Chile y Perú. No es cobarde el que emigra, ni es valiente el que se queda. Pero, los que nos quedamos en el país lamentamos lo que sucede y el libre albedrío es una opción que Dios nos ha dado para la toma de decisiones.

Ahora bien, la anunciada y precipitada megaelección presidencial-parlamentaria-legislativa y municipal, más que una elección es un enroque de lo mismo por las características que lo conforman. Se ha creado entre la gran mayoría de los venezolanos gran expectativa para decidir, una vez más, quedarse o continuar camino hacia otros destinos.

¿Por qué sucede esto? En primer lugar, la Constitución es nuevamente pateada y no hay garantías para un proceso electoral, genuino,  limpio y justo. Las expectativas han aumentado ente el electorado y de lo que suceda el 22 de abril depende la salida de nuestros coterráneos, con lo cual quedaremos luchando los que aún insistimos en salvar a Venezuela.

En cualquiera de los escenarios hace falta voluntad para luchar, en lo personal y por el bien colectivo. Lo que no se siente es la disposición de rescatar el país de la parte opositora y es oportuno recordar que somos los ciudadanos los que cada día nos quejamos de la mala situación del país en crisis. Entonces, no luce lógico que abandonemos el barco, sin antes dar nuevos pasos para salvarlo.

Suficientes motivos y pruebas fehacientes tienen los electores para ahorrarse el voto, buscan la felicidad y se encuentran con un infierno minado de problemas de desempleo, hambre, inseguridad, salud y pésimos servicios. No va quedando nada y mucho menos el entusiasmo por votar para salir de la crisis. La clase opositora es una vergüenza.


La justicia sigue en deuda con los venezolanos. No hay respuesta sobre la masacre de El Junquito, donde asesinaron al piloto Oscar Pérez y sus compañeros, los acribillaron cuando habían decidido entregarse a las fuerzas militares;  tampoco hay respuesta por la masacre de Cicapra - Guasipati, en un ataque a los mineros, donde hubo un exterminio de 18 personas, en una operación militar en el llamado Arco Minero, lugar con  abundante mafia.

Cada día crece el número de figuras políticas detenidas en las catacumbas preparadas por el régimen para torturar, algunos han escapado, como es el caso del dirigente opositor Antonio Ledezma, Leopoldo López, carga con el peso penal de casa por cárcel. El Comisario Iván Simonóvis, enfermo, lleva dentro de su hogar el grillete de una decisión judicial enfermiza. Así como estos, también están los estudiantes y son muchos los casos de crímenes contra los derechos humanos perpetrados por las fuerzas represivas del Estado.

Surge el pataleo del régimen para no perder el poder y enfrenta la virtual caída ofreciendo a la población más desasistida, en su forma de vivir y pensar, "bonos protectores" para engancharlos en la red de los que se arrodillan, les inoculan la sarna cubana y se convierten en esclavos de la desgastada patria socialista. Juegan con el hambre de la población y desvalijan el país. No hay dinero en efectivo, irrespetan al adulto mayor, los niños mueren por falta de medicación en los hospitales. Es la criptonita de la patria.

¿Qué pasará si el régimen gana las elecciones? Seguiremos o vamos a empeorar la sobrevivencia, debido a que no hay garantía de cambio en la economía y justicia social. Y, ¿Si pierde? Otra percepción se asoma en el horizonte, difícil, quizás muy difícil, pero lo que no debemos permitir es ver muertos en las aceras.

Los que nos precedieron en vida lucharon,  hoy no están, pero seguramente pudieron haber abarcado más; sin embargo, dejaron un mensaje implícito y otras veces tácito sobre la lucha, tangible como fue su compromiso mientras vivieron. De tal modo, no estamos en una encrucijada, sino en la hora menguada para posicionarnos del país y no dejarlo en manos de los depredadores de la justicia y la paz. Si sabemos a quien nos enfrentamos ¿Te ahorras el voto?

@susanamorffe


lunes, 5 de febrero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

PRIMERO LA VIDA
Susana Morffe

Ayer domingo 4 de febrero fue el Día Mundial Contra el Cáncer. En Venezuela no tenemos datos estadísticos serios y actualizados sobre este mal que ha atacado y ataca a muchos venezolanos, sobre todo en estos tiempos de crisis, cuando la angustia, la agonía y los problemas emocionales son los ingredientes devastadores para alterar el ritmo normal de la salud, cobrando la vida de tantos seres humanos.

Los expertos coinciden en que el cáncer no tiene porque ser sinónimo de muerte. La enfermedad puede ser tratada cuando es diagnosticada en una fase temprana, por eso la prevención es fundamental para salvar vidas. Pero, lamentablemente, en Venezuela, un enfermo por cáncer no cuenta con los medicamentos y las condiciones hospitalarias para enfrentar y prevenir este terrible flagelo que crece a diario en nuestra sociedad.

La ayuda humanitaria internacional en Venezuela se hace cada vez más necesaria, para enfrentar el cáncer y otros padecimientos que afectan la supervivencia de la población.

En estos momentos también es necesario posponer la fecha para celebrar las apresuradas elecciones presidenciales y darle prioridad a los males que sofocan la vida de los venezolanos.

Los que están apurados en tomar el poder, pueden también caer por un mal irreversible. Ejemplos hay muchos. Es hora de tomar conciencia y esperar en Dios.

@susanamorffe

lunes, 29 de enero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

PACIENCIA
Susana Morffe

Seguir apostando por mi país, es la frase que repiten ciertos venezolanos que confunden el apostar con permanecer a toda costa en Venezuela, pese a los malos tratos que recibimos los ciudadanos con la alimentación, medicamentos, inseguridad y derechos humanos.

El apostar implica en su forma literal, probar a ver qué pasa. Mientras que permanecer a toda costa es un acto de confianza y fe.

En el ambiente crítico que se desarrolla cada día en Venezuela, lo que nos conviene es tener paciencia, la cual no implica entrega, sino por el contrario, es un acto de valentía que permite el crecimiento. Para tener paciencia hay que pasar por aflicciones y estas a su vez van moldeando el carácter hasta llegar a responder con sabiduría ante las adversidades.

Obviamente, estamos frente a individualidades que han actuado sin conciencia para gobernar el país y es la razón por la que nos encontramos en este punto tan delicado para todo la nación.

La paciencia nos va a llevar a tomar decisiones acertadas, a no vernos obligados a caer por error, ni omisión; con la paciencia logramos que la otra parte negativa desgaste su precaria lucidez, con lo cual se irá desmoronando su impaciencia por llegar. Dios actúa cuando tenemos paciencia.

Bien decía el filosofo alemán, Immanuel Kant: la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.

@susanamorffe

jueves, 25 de enero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

LOS ENANOS ELIGEN

Susana Morffe

No deja de vapulearme el país cada día, en la mañana, tarde y noche. Son continuas y agobiantes las penurias que todos los venezolanos estamos pasando desde que le cambiaron la frecuencia al país en 360 grados. Aquí nada funciona, excepto la cosa política, el juego perverso que mantienen oficialistas y opositores para ver quién se queda con el pedazo de coroto de Miraflores con olor nauseabundo.

Recientemente, el más pequeño de los enanos de Blanca Nieves, alzó la voz para decir: ¡Vamos a elecciones! Entonces el cuerpo de compadres y comadrejas aplaudieron a rabiar por la genial idea que evita, de gran manera, su desproporcionado fastidio de no hacer nada, solo atesorar. Con unas elecciones, el juego se hace más divertido y seguimos jugando unos años más, según el pensar de los enanos.

Así, los súbditos de la comarca se quedaron con la boca abierta, ojos espabilaos y cuerpo con semejanza al rigor mortis.

Nada que hacer, los dos bandos han celebrado la genial idea porque con ella se entierra a unas víctimas que levantaron pólvora por la masacre causada. Asimismo con tan brillante idea se esconde el desabastecimiento del país y hasta la dolarización que enfrenta la comarca todos los días.

Así es y el mejor ejemplo lo refiere un amigo de años, cuando cuenta que tuvo que detener su moto, su único vehículo para desplazarse en una isla que está semi paralizada a falta de unidades de transporte. La moto del amigo se quedó sin batería y se la venden en un local de la isla en 45 dólares; es decir, más de 12 millones de bolívares. El amigo optó por dejar parada su moto hasta que los enanos se diviertan con sus elecciones o pase otra cosa o no pase nada.

Un caso mas es el de otro amigo que requiere de un medicamento para medio estabilizar su enfermedad de Parkinson. En la comarca no se encuentra el medicamento y la vida del amigo peligra, ¿Quién podrá ayudarlo? No se vale responder con la figura de siempre, porque ese Chapulín está fuera de circulación.

Estamos viendo, tal vez, el final de esta película de horror que se comenzó a rodar en Venezuela hace 19 años atrás. No se trata del culebrón tele novelesco de “El Derecho de Nacer”. Se trata del derecho a vivir y morir en un país que nos perteneció y que ahora está en manos de una cuadrilla de locos enanos mentales que, en ambos bandos, quieren terminar de repartirse la cochina o la cochinada que van dejando.

Y como decía Napoleón: El que parte y reparte, le toca su Bonaparte.

@susanamorffe

jueves, 18 de enero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

¿Lo cotidiano es más importante que el guión del dialogo y la MUD?, hay algo más, el país o la indolencia.

TRES EN UNO

Muchos de nuestros amigos venezolanos continúan comentando sobre la verdad del asesinato del ex policía y piloto, Oscar Pérez y sus compañeros, de la desvergonzada ayuda a jóvenes que cobraran por embarazo 700 mil bolívares y sobre el epílogo del diálogo inducido. No rodar el velo, por ahora, es la mejor decisión, hay demasiada confusión y poca credibilidad. Se trata de los episodios moribundos del actual sistema. Tarek W. Saab en silencio ¿Luisa Ortega hablaría y actuaría igual dentro de su patio que fuera de el?

Invito a leer otros problemas de la cotidianidad.

La atómica crisis por la que atraviesa Venezuela ha movilizado a la población, en su gran mayoría, a salir de sus pertrechos y solventar el diario vivir tan duro y costoso para las familias, individuos, parejas y ancianos.

¿Qué hacer cuando los gobernantes no ofrecen nada en un país improductivo? Hay que movilizarse, desde el cerebro hasta los pies y en busca del dinero que haga falta para intentar alcanzar el pago de verduras y otros productos que ayuden a sostener la vida.

De los bachaqueros poco hay que decir, todo se ha denunciado y los principales cabecillas están en el sistema imperante. Es la razón por la que siguen vigentes, comprometiendo los bolsillos de los ciudadanos decentes.

Tanta es la desesperación de cada venezolano y venezolana, que por primera vez en la historia, hemos tenido que presenciar el desgarrador desenlace de jóvenes intentando refugiarse en otro país y zozobrar en la embarcación que los trasladaría a tan nefasta hazaña. Desde el estado Falcón hacia la muerte. Así como una joven embarazada, muerta por disparo de un efectivo de la Guardia Nacional por protestar su derecho a la alimentación.

Las fuerzas no se agotan para algunos y es así como ahora, frente a los saqueos y cierre de establecimientos, surge como el gran paliativo las páginas en redes sociales para ofrecer en venta artículos usados y no usados. Esta fórmula en auge, ha permitido que mucha gente comercie con alimentos desaparecidos y se desprenda de tantas pertenencias para ser vendidos y redondearse mediante la economía del buhonerismo online. Lo muy malo del negocio es que muchas personas hayan sido timadas.

Años atrás se aplicaba el mismo esquema en una Venezuela próspera. No obstante, las razones eran otras, no alcanzaba la bonanza para todos porque se represaba en élites que con el tiempo han sido descontinuadas.

El “mercado de los corotos” siempre existió, para algunos era la forma de salir de trastes obsoletos que otros los compraban y remodelaban. Fue un círculo vicioso de una economía informal, sin ser expansiva, pero de hecho existió.

Tampoco perdieron vigencia las casas de empeño para obtener un dinerito cuando llegaba la catástrofe financiera al núcleo familiar o particular. Por ello, esos establecimientos siempre fueron un paliativo y aún se mantienen, para los que aún les queda algo de valor.

En modo de reflexión, durante la vida nada nos pertenece. Eso lo saben los grandes seres que han tenido el privilegio de la riqueza y conscientes del valor filantrópico ayudan a otras personas a surgir. Lo contrario son aquellos que sufren la enfermedad de la avaricia, cuyo seres finalmente son arrastrados hacia la quiebra económica.

Es imperativo recordar los que se fueron sin nada, robaron, se hicieron ricos y hoy sus discípulos sufrirán las consecuencias del mayúsculo delito. Otros, robaron o dejaron robar y murieron pobres. Lo concluyente es que ninguno está a salvo de sus torcidas formas de vida, tarde o temprano desde el Supremo, Banco Universal, pasaran la factura.

@susanamorffe

jueves, 11 de enero de 2018

TESTIMONIOS RELEVANTES

HAMBRE MALICIOSA
Susana Morffe

Es uno de esos días indefinidos, un sol desaparecido por nubarrones, hay calor húmedo, tampoco llueve, pero todo está seco.

Se ha ido levantando con pereza la actividad en la ciudad. Se refleja en los rostros de la gente la pesadumbre, la risa forzada que simula tristeza ¿Lo que más abunda? Un silencio extraño, calles solas, pocas unidades de buses abarrotadas de usuarios desplazándose por locales de comestibles. Por todos los rincones se escuchan los susurros del hambre.

Ella está allí, parada y con rostro desesperado. Dos niños, uno pequeño en sus brazos y el otro de pie jugando con una chapita en el suelo. Sus ropas van quedando desteñidas por el uso y se nota que en una nueva lavada, desaparecerán.

-Vengo del Luis Ortega (hospital de Porlamar) y ni siquiera le pudieron poner la vacuna a mi hijo. La diarrea me lo tiene flaquito y no hallo que darle porque no consigo nada. Estos desgraciados siguen abandonando a los niños. Ella habla con furia y dolor.

Se llama Ana Virginia, es una joven mujer de 20 años, sobrevive en La Isleta, sector abandonado en la isla de Margarita, sin oficio definido, sin esposo. El hombre se largó para otro estado, supuestamente a buscar trabajo y al parecer se fue como el sujeto que salió a comprar cigarros y nunca más volvió.

-¿Cómo haces para alimentar a tus hijos?

-Ya no hago nada, no tengo fuerza, el hambre me pega, pero voy a los consejos comunales a pedir. A veces me dan algo, otras veces me prometen que pronto llegará la bolsa Clap y que me la van a regalar porque soy familia vulnerable. No sé qué es eso.

-¿Y tienes el carnet de la patria?

No hubo respuesta, pero si un prolongado silencio. Tomé la decisión de no hurgar en su vida con preguntas dolorosas que provocarían el llanto.

En Venezuela no se necesita ser delincuente para estar preso. Los delincuentes andan libres, tomando lo que encuentren, mientras que hay venezolanos y venezolanas, deambulando con el único delito encima de ser pobres, esa clase que ha extendido la política de ambas posiciones. Estar preso en el país es vivir con hambre, ser esclavos de una ideología para que ellos, los políticos del retroceso, coman y el resto de la población muera de mengua. Es la verdad, sin tapujos.

Venezuela sufre un retraso aparatosamente violento, debido en gran medida a la escasa mentalidad de los que dirigen el país; no es un destino, es sencillamente un gran paréntesis prolongado durante 19 años para demostrarnos lo que no debemos repetir.

Lo increíble es que cada ciudadano le da de comer el alimento que engendra el monstruo. Es el insulto y odio que proporciona la bestia como un elixir para aumentar su furia y maldad. Con o sin razón, la población se ha dejado seducir por los anuncios cargados de engaños, los cuales solo han llevado a la gente a la más absoluta indefensión, hasta llegar al estómago. Esa ha sido la estocada. Peregrinos y enfermos por hambre.

El ciudadano que levante la mano y diga quién tiene la culpa es tan ignorante como la bestia. Hemos caído solitos en el abismo, dirigidos por los que solo han tenido a su favor las riquezas y estrategias para manipular, esclavizar y hundir el país en la más absoluta pobreza. Si todo esto no es verdad, cada quien responda cómo llegamos a convertirnos en el país más peligroso del mundo, cuya clasificación la hace el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el país que tiene el control y monitorea el mapa mundial, especialmente en Venezuela con la advertencia a posibles viajeros turistas, por los riesgos por carencia de asistencia médica, entre otros.

A Venezuela, en resultados de estudios recientes, advierten "reconsiderar el viaje debido al crimen, disturbios civiles, pobre infraestructura sanitaria y arrestos y detenciones arbitrarias de ciudadanos estadounidenses".

El caso de la joven madre citada al principio de este escrito, es apenas un testimonio medio decente para los que existen en la isla de Margarita, sin enumerar los más desgarradores en el territorio nacional.

El asunto es que la población no debe ni puede continuar en los niveles de pésima calidad de vida, solo porque un grupo de individuos mantiene una organización para destruir el país, con el desmembramiento de la economía y las reveladoras carestías de la vida.

Tenemos que librar de plagas a Venezuela, volverla a sembrar con semillas de alta calidad. No debemos seguir siendo tontos útiles. Lo que tenemos enfrente es catastrófico si tomamos en cuenta que el vivo vive hasta que el bobo quiere.

@susanamorffe
Soy ciudadana.