ALZAR LA VOZ EN DICTADURA

H oy les muestro el extracto de mi ensayo “ALZAR LA VOZ”, un compendió de hechos relevantes de nuestra historia reciente, a partir del añ...

sábado, 11 de junio de 2016

OPINIÓN


MISIÓN  “COLECTIVOS”
Susana Morffe

Con todo el espectáculo dantesco que tenemos en Venezuela por hambre y miseria extrema, se pretende llegar a acuerdos con un diálogo que no se va a dar porque lo que se debe corregir está de lado del poder que gobierna el país. Para salir del atolladero ha quedado demostrado, ésta y en anteriores situaciones, lo innecesario de acudir a un mediador, desde Insulza a Zapatero,  los venezolanos tienen casta para defenderse hasta con flechas, palos y piedras, lo demostraron los colectivos contra parlamentarios de la Asamblea Nacional.
Si antes el más pequeño seguidor acérrimo cantaba “Chávez los tiene loco”, ahora se produjo un giro y “Chávez los dejó locos” y no hay ataduras, por ahora, para neutralizar a los dementes que continúan con sus gríngolas y un antifaz oscuro en el rostro para no querer ver el crimen que se está cometiendo día a día contra toda una población que clama a gritos ¡HAMBRE!, y hospitales que se caen a pedazos por no contar con los elementales insumos médicos.
Más descabellada la propuesta del jefe de los secuaces, luego de su viaje por La Habana, llega a Venezuela y proclama “la instalación de una comisión de la verdad, el respeto a las instituciones, y el cese de la violencia como los tres grandes temas para la agenda del diálogo que desea negociar con sus opositores”. Los que leyeron o escucharon semejante barbaridad, inmediatamente  reconocieron  el disparate, primero porque la verdad que todos saben no es reconocida por el oficialismo, el respeto a las instituciones es un permanente error, con insultos y triquiñuelas que comete el Ejecutivo las 24 horas del día, y el cese de la violencia no se acabará mientras existan los colectivos y los malandros que sacaron de las cárceles del país, como quedó demostrado con las agresiones contra los parlamentarios opositores frente al Poder Electoral.
Esa misma burla se ha repetido en la isla de Margarita con el paro de transporte público de esta semana, mantuvo a toda la población en alerta por la inamovilidad vial en la región insular. Los profesionales del volante hartos de crímenes a taxistas, falta de repuestos para conducir las unidades, finalmente volvieron a escuchar las mismas promesas en una nueva reunión con el mandatario regional oficialista. Se levantó el paro y ninguno quedó satisfecho con la seguridad de que nada se va a cumplir.
Seguimos entonces en el mismo círculo atroz que mantiene el país en un estado de postración, con niños, ancianos, mujeres, hombres y jóvenes que mueren día a día por falta de nutrición, medicamentos y la violencia del régimen que no se detiene. Esta no es vida para una población agonizante por falta de  justicia ¿De qué diálogo habla el régimen? ¿Hasta cuándo vamos a permitir los garrotazos? Descubrir cuál es la verdadera razón por la que no salimos de la crisis se ha convertido en otro esfuerzo que no sirve de nada.
Venezuela reclama que se diga la verdad interna y externamente y no tengamos que indignarnos al conocer que mientras tenemos muertes por falta de medicamentos y alimentos, la funcionaria que funge como ministra de la salud en el país, declara ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que “el índice de pobreza extrema en el país se ubica en un 5%, que  el Ejecutivo Nacional garantiza la salud y calidad de vida como un derecho constitucional, y que bajo ese marco, el “proceso revolucionario” ha venido construyendo políticas de salud que van más allá de la atención a establecimientos”. Remata al asegurar “que desde 1998 la pobreza media pasó de un 28,9% a 19,7% y una disminución de la tasa de mortalidad infantil, desempleo y un mayor acceso a la educación”. Allá ni aquí se lo creyeron.
Que lo sepa el mundo, en Venezuela lo que hay es hambre, muerte y destrucción y los funcionarios que salen del país a predicar lo contrario son los que han recibido lavados de cerebro y les pagan para engañar a otros países, (los que se dejan) con hechos irreales, inventados para continuar manteniendo el comunismo en la región latinoamericana, cuyo propósito tiene sus claras raíces en La Habana, Cuba. La FAO debería retirarle el reconocimiento a Venezuela por su “lucha contra el hambre”, de lo contrario también cae en desprestigio como organismo fascista. A no ser que el régimen  “negoció” con la FAO el reconocimiento y éste cayó de rodillas. 
La historia recuerda "la hambruna generalizada que padeció la población en China, conocida como los “Tres Años de Desastres Naturales” y según los investigadores "se debió a los cambios de política que acompañaron el "Gran Salto Adelante" como factor clave del hambre. La agricultura fue organizada en comunas y se prohibió el cultivo privado".
Más clara es la crisis que existe en Venezuela para los que la sufren que ir a contarla en otros países y foros internacionales. El mandatario designado, hace tres años,  por el difunto comandante para continuar con su proyecto, junto a la camarilla de seguidores, arruinaron el país, siguen las directrices de dos verdugos anacrónicos en una destruida isla comunista y en sus manos Venezuela seguirá con una precaria economía, sin convivencia, justicia y calidad de vida. Habrá que evitar en lo posible que el régimen le dé más largas a la crisis para completar sus intenciones macabras y conocidas por todos, ¿Acaso comenzó la batalla por la nueva independencia? Parece que sí a un precio muy alto.

@susanamorffe
Entre Cielo y Tierra susana.morffe@gmail.com


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ESCLAPVITUD
José Domingo Blanco (Mingo) 

¡EsCLAPvos! En eso terminarán las personas que se sometan –por culpa del hambre y escasez engendradas desde el mismo régimen- a ese plan perverso, controlador y macabro bautizado como CLAP. No me gusta la esencia de esos Comité Locales de Abastecimiento y Producción, en el que veo como predecesores al Plan Bolívar 2000, Mercal y Pdval, inventos del chavismo que generaron guisos, enriquecimiento ilícito y corrupción, mucha corrupción. Y es que eso es lo que promueven los “traficantes” de comida. Porque al final, los CLAP y sus integrantes se transformarán en “capos” muy poderosos –sí, como los del Cartel de los Soles- que decidirán quiénes comen y quiénes no. Lo dijo Freddy Bernal: “los CLAP son una estrategia política”. Y nadie lo pone en duda; pero, es una estrategia siniestra que juega con la hambruna que hoy padece la población venezolana.
Me he dado a la tarea de criticar, por todos los medios a mi disposición, esta nueva forma de esCLAPvitud. La gente tiene hambre. Pero, insisto: provocada por el régimen. Recibo a diario muchos testimonios que me llenan de rabia y triteza. Sin embargo, el jueves, me llegó a la emisora una carta que quiero compartir con ustedes porque, a mi juicio, manifiesta abiertamente el repudio que, desde las mismas entrañas del monstruo gubernamental, sienten los funcionarios públicos. Aclaro, por razones obvias, la persona que la escribió, me pide no revelar su identidad. Ustedes, después de leerla, entenderán por qué:
“Soy funcionario del Ministerio de Banca y Finanzas…Veo y vivo a diario el atropello de los que nos gobiernan.
Particularmente, estoy cansado de que me envíen mensajes a las 10 u 11 de la noche para decirme que debo ir al siguiente día a una marcha...Y, créemelo Mingo, es casi todos los días. Y el horario es de 8 a 4.
Por cierto, ahora hacen evaluaciones trimestrales al personal, y te evalúan si vas o no a las marchas.
En las reuniones con la Directora General, dice siempre: ′Yo los invito a las marchas. Si no quieren ir, bueno. Pero; recuerden que lo voy a tomar en cuenta para las evaluaciones′.
En las evaluaciones hay items de vestimenta: ¿y será que el sueldo mínimo que gano me alcanzará para comprarme una camisa? Ellos presupuestan los bonos; pero, no los pagan. Vieras cómo en diciembre corren de un lado a otro, y trabajan hasta la madrugada, viendo cómo hacen para tapar a nivel contable y en el sistema (…) los robos del presupuesto.
¿Sabes qué es una burla? La Directora se va a almorzar al despacho del Ministro (donde, por cierto, no hay escasez de nada: vieras la despensa) y llega a la oficina diciendo cuál fue su menú; cuando a muchos de los que trabajamos allí nos toca comer medio plátano con un poquito de queso, o yuca con queso.
Estoy indignado. Donde trabajo (…)  lo que hacen es ocultar los expedientes de los desfalcos y robos de los altos funcionarios. Amenazan a los auditores; mientras pasan las gestiones de los funcionarios corruptos por amistad y compadrazgo. Nunca le han puesto una sanción o multa, nada a nadie. Dejan que pasen los años y ya.
Me gusta mi trabajo. Laboro desde los 16 años y jamás había pasado por tantas humillaciones. Eso del ahorro energético es una pantalla. El ministerio mantiene cerradas las puertas y la planta baja apagada y el resto del edificio encendido. No estoy de acuerdo con esas medidas de ahorro energético cuando el país, con esta crisis, debería trabajar hasta los domingos. Y, de paso, no reconocen que se robaron el dinero, en vez de arreglar el sistema eléctrico.
Hay mucho trabajo, eso lo sé; pero, cuando estamos trabajando, nos sacan a marchar. Sin embargo, cuando nos piden un trabajo, no toman en cuenta las horas que nos sacan a caminar para poder tomar las fotos del ′Gran apoyo al Gobierno Nacional′.
Mingo: los primeros interesados en que todo esto termine somos los funcionarios públicos, porque estamos cansados de ser los que rellenan los huecos, los que hacen el bulto, que nos miren mal en la calle porque caminamos ′y que a favor del gobierno′.
Quiero trabajar; pero, en paz. Sin la política. Quiero trabajar con corazón por mi país y por una verdadera patria libre y democrática. Y para que mis hijos, y los hijos de muchos, puedan tener oportunidades. Para que mis familiares que tuvieron que dejar Venezuela, vuelvan. Y mis hijos no tengan que irse lejos para vivir mejor.
Mingo, estoy en oración permanente por el país. Nos han estado inyectando ira y violencia por 20 años o más. Este país necesita de Dios...y de amor: un bombardeo de mensajes de valores; pero, principalmente, de un cambio de gobierno para que podamos ver luz.
Gracias Mingo y disculpa tanto lamento; pero, es necesario que sepas un poquito porque a veces, cuando dices que somos servidores públicos y hablas fuerte, pega. Porque no somos todos malos, ni somos los corruptos. Da pena ajena por esa gente que dirige, que lo hace muy mal y utiliza los recursos de todos para su propio beneficio, y no para beneficio de los venezolanos y para construir un futuro mejor. Gracias. Que dios te cuide”.

@mingo_1

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IMPORTANTE Y URGENTE
Eduardo Fernández

Hay cosas que son urgentes. Otras son importantes. Algunas son urgentes e importantes. En el caso de la Venezuela actual, hemos llegado al punto de que nada es más importante que la comida. Hay mucha gente en Venezuela para quien el tema de la comida se convierte en una angustia agónica. Hay muchos venezolanos que están sustituyendo una o dos comidas al día por mangos. Hay una inquietud generalizada y creciente por el asunto de satisfacer la más básica de todas las necesidades que es la comida.
Nada hay más urgente que resolver ese problema que está estrechamente vinculado con el tema del abastecimiento.
No tenemos comida por varias razones. En primer lugar, porque de una manera deliberada y consciente se destruyó el aparato productivo interno incluyendo a todo el sector agropecuario. En segundo lugar, porque el gobierno aprovechó la bonanza fiscal que resultó del aumento del precio del petróleo en los mercados internacionales, para comprar en el exterior todo lo que se necesitaba para la alimentación del pueblo venezolano. Ahora que, como era previsible, cayeron los precios del petróleo, nos encontramos con la dura realidad: no podemos alimentarnos con la producción interna porque se destruyó el aparato productivo y no podemos comprar los alimentos que necesitamos en el exterior porque se despilfarraron los dólares que teníamos y ya no tenemos más dólares, ni para pagar lo que ya nos comimos ni para comprar lo que necesitamos comernos en los próximos días, semanas y meses.
Lo que decimos de los alimentos puede decirse también de las medicinas, de todo lo que necesitamos para nuestra salud y de todos los insumos que requerimos para tratar de restablecer el aparato productivo venezolano que a duras penas habíamos logrado construir.
El tema del abastecimiento de los artículos fundamentales para la existencia misma es urgente e importante. No aguanta más dilaciones. Exige un cambio radical en la actitud del gobierno y en las políticas públicas. No se podrá resolverse sin financiamiento externo y ese financiamiento no lo vamos a obtener sin un cambio radical por parte del gobierno o en el gobierno mismo. Lo mismo podríamos decir en materias básicas para la existencia humana como el servicio de agua, de electricidad, y de seguridad.
Hay problemas políticos que pueden resolverse dentro de algún tiempo. Hay problemas existenciales que son importantes y urgentes y que tienen que resolverse, ¡ya!
Seguiremos conversando

@efernandezve

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VENEZUELA, EL GRAN CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MADURO
Katiuska Manrique

En Venezuela se está ejecutando un Genocidio deliberado. La han convertido en un gran campo de concentración donde los pranes en complicidad con el régimen, asesinan a más personas que en ninguna parte del mundo. Un país que lo han dejado sin alimentos, sin medicinas, sin agua, sin luz, sin trabajo, sin dólares, sin empresas, negocios, haciendas, fincas, sin café ni cacao, sin carne, pollo…, sin leche, arroz, pasta, harinas de trigo y de maíz, sin productos de higiene personal, alimentos para animales, sin playas, parques o plazas para disfrutar sin delincuentes, sin zapatos, sin ropa, sin artículos básicos, sin materiales de construcción, repuestos o maquinarias…
Un “corralito al estilo venezolano” ya que no podemos usar nuestro dinero devaluado para salir del país o para importar un carajo, porque dólares no hay y petróleo tampoco porque estos delincuentes que nos gobiernan lo han hipotecado.
Así sentencian, destruyen y vejan diariamente a los venezolanos que se quedan cada día más aislados ante la mira impune, cómplice de la comunidad internacional. Donde ahora ni escuelas privadas quedan porque las han llevado a la quiebra al igual que tantos negocios y empresas de gente decente.
Hoy nuestra moneda no vale nada. No lo podemos usar siquiera como papel toilet. Sacos de dinero que debemos llevar, expuestos a que nos atraquen, para poder comprar los pocos productos que se consiguen.
Si señores esto es un Genocidio a gran escala, ejecutado  magistralmente por el dictador Maduro. Donde niños gritando y llorando, enfermos, discapacitados, mayores de edad, ricos, pobres, mujeres y hombres, hambrientos; se pasan horas parados en gigantescas colas, sin comer, sin ir al baño, bajo el sol o la lluvia, sin poder ir a trabajar, esperando, humillados, a ver si consiguen algo de comer.
A los venezolanos los han convertido en seres mendigos y muertos de hambre, que deben pasar de 4 a ocho horas en colas solo para que les digan que ya se acabó. No hay. Castigados por que no militan dentro de las filas del chavismo o porque no son compinches de los dirigentes de los consejos comunales. Porque el régimen desvía la poca comida que hay a los Comités Locales de Alimentación y Producción (Clap) que no son sino un nuevo método de racionamiento aplicado, como forma de control  político con la finalidad de mantener el dominio para seguir en el poder. El arma perfecta, que junto con la represión, Maduro domina, subyuga y mata a la población.

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POR DEBAJO DE HAITÍ

En estos 17 años, Venezuela ha venido perdiendo rango e influencia en América Latina. Nuestro orgullo nacional se resiente cuando Amnistía Internacional nos coloca por debajo de Haití, cuya ruinosa situación viene conmoviendo al mundo desde hace muchos años.
El gobierno pretende descalificar estos señalamientos tildándolos de “injerencistas”. Aunque la propaganda oficial es saturante, sólo los fanáticos le dan crédito a esa evasión de la realidad. Es suficiente leer y escuchar las denuncias y quejas que a diario recogen los medios de comunicación no oficialistas para darse cuenta de que Amnistía Internacional tiene razón.
“Pacientes del Hospital Vargas deben comprar hasta el agua”, “médicos y enfermeras hacen colectas para darle comida a los pacientes”, “la falta de comida llegó a los asilos”, “enfermos de los hospitales se van a su casa para no pasar hambre”. Títulos como estos aparecen constantemente en los diarios, a pesar de la auto censura. Por contraste, léase esta información reciente “Venezuela gastó 162 millones de dólares en armamentos en 2015”, aparte de los 26 millones de dólares gastados en el ridículo ejercicio cívico-militar reciente.
Maduro y su gobierno, en 3 años, no han desarrollado políticas para enfrentar e ir mitigando esta situación de crisis. Maduro no ha sido capaz de procurarse asesoría económica solvente, se ha empeñado en mantener al pueblo en un racionamiento de facto, para sobrevivir; como en Cuba, donde la gente sólo tiene tiempo para sobrevivir a base de un racionamiento precario, sin que le quede ánimos ni voluntad para luchar por un cambio político. Viene a la memoria aquel desliz del joven y belicoso diputado chavista Héctor Rodríguez, quien en programa de televisión expresó que a los pobres había que ayudarlos, pero no mucho, pues se convertían en “escuálidos” (está grabado).
La ruina económica está acompañada de acentuada degradación del sistema político. Tuvimos 40 años de democracia con la alternancia de partidos en el poder, con arraigo popular sólido, que nos permitió derrotar la subversión armada con varios frentes guerrilleros simultáneos, financiada y asesorada por Fidel Castro. Gracias a la alternancia democrática, Chávez fue electo Presidente de la República por 5 años; pero, manipulando al pueblo, se mantuvo en el poder hasta su muerte en el 2012, cuando lo sucedió el escogido a dedo Nicolás Maduro, quien manteniendo la fachada democrática implantó una dictadura totalitaria que se mantiene hasta el presente.
En esta prolongada situación de ruina nacional, es inexplicable que el gobierno se sostenga. Venezuela, por obra y gracia de Chávez y Maduro, no sólo ha bajado de categoría como país económicamente próspero, gracias a sus riquezas petroleras y al manejo eficiente de la vieja PDVSA, también ha bajado de categoría políticamente. No hay que olvidar que la oposición democrática ganó las elecciones del 6D por paliza (112 a 55 diputados), y esta voluntad popular no se respeta.
Hemos visto que en los últimos tiempos se han realizado elecciones en diversos países. En Argentina, Macri derrotó la aspiración reeleccionista de Cristina Kirchner. En Guatemala se impuso el candidato opositor que hoy es presidente de aquel país. En Brasil, como expresión máxima de estabilidad democrática, la reelecta presidenta Dilma Rousseff fue separada de su cargo mientras se adelanta un juicio de corrupción contra ella. Y ahora estamos viendo en el Perú una elección presidencial con final de fotografía. En todos estos casos, no ha habido golpes ni amenazas de golpe, los militares han permanecido disciplinadamente en sus cuarteles. ¿Por qué los militares venezolanos no siguen el ejemplo de esos países mencionados?

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